| MALAUI: Hambre sin precedentes |
La hambruna está afectando duramente a Malaui, pequeño país del África Austral. Según los últimos datos, de los 12 millones de malauitas, 4,2 millones no tienen alimentos y dependen de la ayuda alimentaria.
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Las Naciones Unidas ya han advertido que, si los países donantes no se dan prisa en asistir a este empobrecido país sin salida al mar, se convertirá en otro Níger. La ONU ha asegurado que la cifra se elevará a 4,6 millones el próximo mes de enero. Las Naciones Unidas pidieron el pasado mes de agosto una ayuda de 88 millones de dólares para poder cubrir las necesidades de ayuda alimentaria y aumentar la producción de la siguiente cosecha en un país azotado por la sequía.
Desde principios de año numerosas familia malauitas no tienen nada que comer y algunos se ven obligados a recurrir a tubérculos y hojas para sobrevivir. Algunas personas han muerto por consumir tubérculos venenosos.
Según el Gobierno de Malaui y las ONGs que trabajan en el país, los más afectados por la hambruna son las mujeres y los niños.
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Mujer de Lirangüe (Malaui) con su hija a la espalda |
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Los funcionarios del distrito de Nsanje aseguran que morirán bastantes niños si la ayuda alimentaria no llega en los próximos dos meses. Según Duadi Lwanda, administrador del hospital de Nsanje, la hambruna ha afectado al distrito de tal manera que los pacientes se niegan a irse a casa cuando son dados de alta. “No quieren volver a casa –asegura– porque el hospital les proporciona alimentación, algo que no van a poder conseguir cuando estén en sus poblados”.
El problema en el distrito de Nsanje no es un caso aislado. Se extiende por todo Malaui. En otra región del sur, en el distrito de Chiradzulo se ha lanzado la voz de alarma: si la ayuda alimentaria no llega al distrito pronto muchos niños morirán. Dorothy Mphaya, la enfermera responsable de la Unidad de Rehabilitación y Nutrición de Chiradzulo teme que habrá más muertos en los próximos meses que en años anteriores. “En 2003, 40 niños murieron de hambre, en 2004 fueron 60. Debido a la situación crónica de este año, el número de niños muertos de hambre se duplicará”, advierte Mphaya.
En la región central del distrito de Salima las personas se están comiendo las semillas de bambú con el fin de sobrevivir. Los campesinos secan las semillas de bambú y cuando están completamente secas, las cocinan de la misma manera que hacían el arroz. En el distrito de Mangochi, a orillas del lago, sólo sobrevivió uno de los ocho miembros de una familia, después de haber comido tubérculos venenosos.
El problema afecta a todo Malaui. Es más, se cree que el número de niños que mueren de hambre que registran los pobres archivos de las agencias del gobierno no son un reflejo de la realidad. La hambruna no sólo se concentra en las áreas rurales. Incluso en los centros urbanos hay falta de alimentos.
Cortesía de Revista Mundo Negro, noviembre/2005
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