Incluso en algunas zonas rurales la pobreza de los afros por NBI se eleva al 99.3%. En cuanto a la educación, los datos son muy desalentadores: Su tasa de analfabetismo es del 10.5%, la segunda más alta del país; su escolaridad promedio no supera los 6.1 años, mientras que los blancos registran una media de 9.2 años, siendo el promedio nacional 7.2; la educación superior en los jóvenes afros apenas alcanza una tasa de asistencia universitaria neta de 5,8%, muy inferior al promedio nacional de 12,03% y respecto de la tasa de los blancos de 16,84%.
7. Además, los afroecuatorianos son los más desiguales respecto a otras etnias. Ellos poseen los más bajos ingresos y experimentan la más alta tasa de desempleo. En el área urbana el desempleo de la población afro es del 14%, muy superior a la tasa nacional urbana de 11%. En tanto que el ingreso mensual promedio del hogar afro es el más bajo con $378,8 dólares, mientras que un blanco alcanza 644,66 dólares, siendo el promedio nacional de 500,82 dólares. Y como es obvio si se tienen los peores ingresos, la condena a la pobreza es inevitable.
8. Estos indicadores de desigualdad racial en el Ecuador se agudizan mucho más al situar los datos sobre el racismo y la discriminación. De acuerdo con una encuesta del INEC del 2004, el 62% de los ecuatorianos admite que en el país existe el racismo, pero solo el 10% se considera abiertamente racista, siendo los blancos los más racistas (14%). Por su parte el Índice de Prejuicio Racial Indirecto hacia los afros es del 76%, es decir, que de cada 7 ecuatorianos 5 poseen algún grado de prejuicio racial. Según la encuesta, en el Ecuador los blancos poseen un nivel de aceptación y de mejor oportunidades del 80%. Solo el 6% de mejor aceptación social lo poseen los mestizos quienes son más del 77,6% de la población. En cambio los que menos trato reciben son los indígenas y los afros con el 1%.
9. Queda claro entonces la necesidad estratégica de la inclusión de los afrodescendientes en los estudios que establezcan los alcances de las metas de desarrollo del milenio. En efecto, cada una de las 8 metas está estrechamente ligada con el imperioso mandato de buscar políticas coherentes y concertadas para superar el problema de racismo, discriminación, pobreza y desigualdad que sufren estas comunidades. Se considera pues, que cualquier informe que el Ecuador realice relativo a los objetivos del milenio deben figurar los afro descendientes. Urgen directrices en el sentido de actualizar los indicadores sociales ya existentes y precisar los métodos y enfoques de interpretación, como afinar las distintas estrategias de logro de los Objetivos. Pero todos los procedimientos a implementar deben contar con la debida participación, concertación e información de los mismos afroecuatorianos.
10. Es recomendable que tanto el Gobierno Nacional como lo organismos internacionales adopten un estudio marco específico sobre la situación de los afroecuatorianos y los Objetivos del Milenio. En este estudio debe quedar claro un desglose sobre las causas estructurales de su pobreza, se debe incluir deliberaciones y diálogos que permitan ampliar la perspectiva y recomendaciones respecto a las cuestiones del desarrollo de los afro descendientes. Para ello corresponde destinarse los fondos suficientes, no sólo para investigación y concertación comunitaria, sino para que las acciones concretas trazadas comiencen a cristalizarse, y así de esta forma, el pueblo afroecuatoriano no sienta que una vez más, cuando se le reclama al Estado ante su política deliberada de invisibilización, éste solo responde con migajas presupuestarias que se van a vacíos estudios y consultorías que a penas proponen llover sobre lo mojado.
Jhon Antón Sánchez
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